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Despertar la emoción misionera
Devocion Misionera Afiliados de Maryknoll en Mexico

Teresa Quijano tiene sólo 25 años de edad, pero el peso que pone a cada una de sus palabras hace que sea percibida como alguien mayor, como alguien a quien la experiencia y el conocimiento han marcado profundamente.

Original de Mérida, México, Quijano está clara de lo que significa la labor misionera. “La actividad de un misionero no es en la parroquia, sino en las situaciones que aquejan a una comunidad, como son la falta de agua, educación, alimento, leyes, entre otras”, dice.

Su edad, precisamente, dice poco de la experiencia de esta joven licenciada en Biología de la Universidad Autónoma de Yucatán. Cuando tenía 15 años, se aventuró con las Hermanas Hijas del Espíritu Santo a distintas comunidades del interior del estado de Yucatán, para ayudar en los preparativos de la Semana Santa. Luego, a los 18 años, partió a El Alto, Bolivia, donde trabajó en misión junto con Hermanas de la misma orden. Allí conoció a los misioneros laicos de Maryknoll Jason y Felicia Gehrig, quienes se encontraban en misión junto con sus hijos. La culminación de su experiencia en Bolivia fue la realización del Curso I de Formación Misionera en el Centro Misionero Maryknoll en América Latina, ubicado en Cochabamba. “Fue sensacional conocer sus actividades y sorprendente ver que la mayoría eran jóvenes laicos entre 20 y 40 años”, explica.

Quijano es una de las integrantes del capítulo de Afiliados de Maryknoll en Mérida, México, fundado por el Padre de Maryknoll John Martin en 2006 y oficializado en 2007. El grupo, llamado “Santa María de Guadalupe”, cuenta con 16 miembros, de entre 25 a 85 años, cuyos oficios y profesiones van desde contadores, amas de casa y profesores hasta psicólogos, entre otros. El Padre Martin afirma que el grupo tiene como objetivo fundamental la formación misionera. “Aquí no se determina una actividad en conjunto, cada quien es libre de llevar lo que ha aprendido y aplicarlo”, comenta.
La idea de la formación de comunidades misioneras básicas, principio fundamental de los Afiliados de Maryknoll, ha tenido buena recepción en Latinoamérica. En la actualidad, existen 9 grupos activos en México, Puerto Rico, Guatemala y Perú. “Estamos emocionados por el crecimiento de los Afiliados de Maryknoll en Latinoamérica. Las personas de las comunidades locales se han conectado con Maryknoll con la finalidad de mantener vivo el espíritu misionero en su trabajo y, también, han creado lazos en otros países del mundo, creando un movimiento global”, dice Fred Goddard, coordinador ejecutivo de los Afiliados de Maryknoll.

A través de las enseñanzas y las reflexiones compartidas, el Padre Martin y los integrantes de “Santa María de Guadalupe” comparten conceptos filosóficos y trazan un camino para contribuir con los más necesitados. Si bien el grupo no establece actividades en conjunto, muchos de sus miembros son parte activa de sus comunidades a través de ayuda a discapacitados, a grupos matrimoniales y parroquiales, y escuelas.

Uno de los valores centrales que ha transmitido el Padre Martin y que los afiliados han abrazado con devoción es el concepto de la inclusión. Hermenegilda de la Cruz Cuesy ha adoptado la idea como parte de su vida diaria. “El Padre John llegó con esa visión de que por nosotros ser católicos no es que no vamos a tratar a personas (de otros credos). A mí me gustó esa manera de pensar y, poco a poco, la hemos ido entendiendo”. Por otra parte, Cecilia Quijano, hermana de Teresa Quijano, asegura que ese concepto la ayudado incluso en su trabajo profesional como psicóloga. “El grupo es un espacio importante para fomentar mi visión global. Solemos reflexionar sobre los artículos de Revista Maryknoll lo cual nos da un panorama amplio de lo que se está haciendo en otras partes del mundo”, dice.

Cuesy conoce a Maryknoll desde hace mucho tiempo, cuando Padres de Maryknoll en Mérida la prepararon para su primera comunión. “Sabemos que los sacerdotes de Maryknoll se están yendo de Mérida, poco a poco, y es por el cariño que les tenemos que no queremos que desaparezca su nombre de nuestra ciudad, ni tampoco su forma de acción, trabajo y manera de llevar la palabra de Dios a todas partes”.

Si bien, como dice el Padre Martin, la labor del grupo no es realizar actividades conjuntas de apostolado, sino formarse para servir personalmente, los Afiliados de “Santa María de Guadalupe” realizan donaciones a organizaciones religiosas que ayudan a jóvenes en riesgo, jóvenes seminaristas y escriben cartas de apoyo a Amnistía Internacional. “La motivación espiritual que cada sesión nos deja, nos permite seguir realizando nuestras propias actividades en nuestras comunidades religiosas y sociales”, puntualiza Cecilia Quijano.

Su hermana Teresa enfatiza que a pesar de las diferencias de edad, profesiones y contextos de los miembros del grupo, así como sus ocupaciones personales y familiares, los une el deseo de pertenecer a una comunidad de misión. “La agrupación me recuerda constantemente que soy misionera y que trabajo para una comunidad global, especialmente para los no escuchados”, dice. “El grupo es eso: el lugar donde me nutro de otras experiencias que no dejan que mis intenciones misioneras se duerman”.

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Para más sobre los Afiliados de Maryknoll visite www.maryknollaffiliates.org